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¿Sientes que nadie te comprende? ¿No te sientes muy conectado con los
demás? ¿Te gustaría en verdad crear relaciones profundas y grandiosas?
Entonces necesitas aprender las claves de la empatía. La empatía es la
capacidad que tiene una persona para conectarse con otra y entenderla.
Esta es una de las herramientas más efectivas de la inteligencia
emocional o interpersonal para lograr entablar una comprensión real y
comunicación activa con quienes nos rodean.
Si no existe empatía en las relaciones, es poco probable que podamos realmente entender y lograr lazos profundos y constructivos con
aquellos con quienes convivimos. Se nos enseña a “ponernos en los
zapatos de los demás” para lograr empatía con alguien más. Esto
significa, en cierto sentido, que para comprender a quienes nos rodean
tendríamos que dejar de sentir lo que sentimos (salirnos de “nuestros
zapatos”) y tratar de entrar a la forma de ver, sentir y entender la
realidad de nuestros semejantes.
Sin embargo, aunque muchas veces hacemos esfuerzos por empatar con los
sentimientos ajenos, no siempre tenemos claridad del punto de vista
ajeno. Muchas veces, por más que intentamos, no logramos comprender a
los hijos, la esposa, el novio, los maestros, etc. Y entonces se puede
caer en discusiones, rechazo, inconformidad, insatisfacción, malos entendidos y,
a final de cuentas, un distanciamiento que podría generar reacciones o
respuestas no constructivas en nuestras vidas como la frialdad y/o el
rompimiento o deterioro de las relaciones de aquellos con quien
convivimos y/o queremos y apreciamos.
Si en verdad deseas entender y llevarte bien con los demás, y crear
relaciones constructivas, profundas y grandiosas con quienes están en tu
entorno, aquí te damos algunas claves que sin duda te servirán para
conectarte con la parte más linda de quienes te rodean, y poder lograr
un puente de comunicación efectivo con ellos.
Claves para lograr empatía y conectarte con los demás
1. La empatía empieza por entenderte a ti: muchas
veces nos cuesta conectarnos con los demás porque, en el fondo, no
estamos realmente conectados con lo que sentimos. Es por eso muy
importante que observes lo que sientes a menudo y que te conectes con
tus verdaderos sentimientos. Si estas conectado contigo, entonces podrás
estar conectado con los demás.
2. No juzgues los sentimientos: creemos algunas
veces que lo que sentimos “está mal”, y rechazamos lo que honestamente
nos mueve por dentro. Esta reacción de rechazo es casi espontanea, y
muchas veces está ligada a la forma en cómo nos educaron en la cuestión
emocional. Nos dijeron muchas veces: “No llores”, “No te enojes”, “No te
asustes”, “No seas así”, etc. Esto envió un mensaje a nuestra mente de
que sentir ciertas cosas no era prudente ni efectivo. Sin embargo, no es
así. Sentir es un don único del ser humano, las emociones tan solo son
mensajes que nos quieren hacer comprender algo. Si negamos, disfrazamos o
anos desconectamos de lo que sentimos, difícilmente podremos entender
los enojos, miedos y sentimientos ajenos.
3. Escucha sin intentar nada especial: escuchar es una
clave poderosísima para poder entrar al mundo de los demás. Muchas
veces no escuchamos porque estamos pensando en cómo hacerle notar al
otro lo que creemos de determinada cuestión, y nos exentamos de estar
realmente con alguien.
4. Deja de querer tener la razón: por un momento, deja de pensar en soluciones, en tener la razón y en cómo ves las cosas. Permite que el otro hable y solo observa lo que está sintiendo cuando habla.
5. Míra con interés: cuando hables con alguien, muéstrate realmente interesado en lo que plantea, obsérvalo a los ojos y evita voltear a otros lados mientras habla. Escucha lo que dice con gran interés, y entonces estarás dando lo que tú también esperas recibir.
6. Lenguaje de aceptación: evita hablar con rechazo
con tu interlocutor. Evita decir: “No creo que sea así”, “Eso no es
cierto”, “Es una tontería”, etc. Trata de usar palabras de aceptación y
conciliación como: “Gracias por compartirme lo que planteas. Yo
considero que…”, “Me gusta tu preocupación por los niños, pero no has pensado que si lo hiciéramos de esta forma…”.
7. Comparte lo que verdaderamente sientes sin culpar o hacer responsables a los demás de
lo que sientes. Por ejemplo, puedes lograr conciliar usando frases así:
“Creo entender lo que dices, o al menos estoy haciendo un esfuerzo.
Pero no me sentí bien cuando te comportaste así. Sentí que no te
importaba”. Esto es mucho más útil que decirle a alguien: “Eres un
desconsiderado y no quiero escucharte más”. Este tipo de frases nos
desconecta con los demás.
8. En los niños y jóvenes,
resulta muy efectivo hacerles notar lo que sienten los demás para
modificar sus actitudes o comportamientos y enseñarles desde edad
temprana lo que es la empatía. Por ejemplo, en lugar de decirles a los
pequeños “No trates así a tu hermano, ¡eres un grosero!”, mejor
decirles: “¿Qué crees que siente tu hermanito cuando le dices que no
puede hacerlo?”, “Qué crees que sienta si le dices que el es capaz de
lograr lo que desea?”. Esta última, además, ayuda a los pequeños y
jóvenes a no sentirse “malos” o culpables cuando están en un proceso de
aprendizaje, mediante el ensayo y el error, y en lugar de juzgarse y
reprobarse, retroalimentarse de la experiencia.
9. No ridiculices o evidencies a los demás: por más
que te parezca algo muy tonto o absurdo, no le hagas sentir al otro que
carece de importancia lo que te expresa. Recuerda que para esta persona
es importante como ve las cosas. No se trata de fingir que se te hace
importante algo, sino de considerar con verdadera honestidad la forma en
la que alguien ve las cosas. Así como tu sientes absurdos sus puntos de
vista, habrá quienes sientas absurdos tus puntos de vista. Recuerda que
nadie tiene una verdad absoluta, cada quien vive su propia verdad, y
esto es lo que hace al mundo un lugar tan diverso en formas de pensar y
sentir.
10. Evita estar a la defensiva, se sereno y tranquilo:
pues esto demuestra seguridad. Alguien que no está muy seguro con lo
que siente y piensa, se siente agredido o se “quiebra” muy fácilmente. Y
esta actitud habla de debilidad a los demás y de poca conexión. Si te
enfadas por lo que alguien dice o piensa de ti o de algo o alguien más,
eso es algo que te corresponde trabajar a ti. En este caso, es mejor
decirle al otro: “Es interesante lo que opinas de mi (o de algo más). Lo
valorare. Gracias”. Con esto apagas cualquier mecha que pueda prender
una situación poco constructiva, y le das valor a lo que alguien opina o
piensa, aunque sea de ti. Si no es cierto, lo dejaras pasar, si es
cierto, entonces podrás decirle: “Gracias por mostrármelo.” Esta forma
de relacionarse crea conexiones realmente poderosas con los demás.
Recuerda que la empatía es algo que, como toda cualidad, se debe cultivar.
Es importante que los niños se cultiven en esta área desde pequeños,
pues es una herramienta irremplazable para su desarrollo futuro con
ellos mismos y los demás.
fuente:
http://www.biomanantial.com
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